NIKKOR Z 35mm f/1.2 S | optica de Autor | Cuando el cristal supera a la visión humana
"Doctor Z "presenta la revisión NIKKOR Z 35mm f/1.2 S: una óptica de autor que redefine detalle, carácter y profundidad en la fotografía con el sistema Nikon Z
© Doctor Z | Miquel Angel Riquelme Nuñez - Imagen © Osvaldo Labbé
1/22/20264 min leer


Hoy no he venido a recitar especificaciones ni a aburriros con tablas de rendimiento; para eso ya existen los buscadores. He venido a hablar de la luz, de la intención y de lo que sucede cuando decidimos ignorar la sensatez para abrazar la excelencia.
Observo la escena desde la barrera, como un espectador frente al escenario de un concierto. Ante mí, mi secuaz, Osvaldo Labbe —a quien el mundo conoce como "Brvjo"—, sostiene entre sus manos una pieza de ingeniería que desafía la lógica moderna. En una era donde la tendencia nos empuja hacia lo etéreo, lo que no pesa, lo compacto, Nikon ha decidido romper la norma.


El NIKKOR Z 35mm f/1.2 S es un monstruo óptico de más de un kilo. Su cuerpo denso esconde una fórmula compleja de 17 elementos de cristal, una arquitectura que justifica por qué este objetivo no se esconde en el bolsillo, sino que proclama su autoridad con la promesa de acompañarte durante las próximas dos décadas. No por nada se le llama el maestro de la narración.


En la acción: La sesión
Pero entonces, comienza la sesión. La modelo, se mueve con naturalidad. Yo observo la dinámica, esa danza silenciosa. Y es aquí donde ocurre el milagro. A pesar de la rotundidad física, la herramienta se desvanece.
El sistema de enfoque opera con un silencio absoluto y, aunque mueve cristales pesados, lo hace con una precisión que asusta. Lo más inquietante es su estabilidad: no hay "respiración". Cuando Osvaldo cambia el foco, el mundo no se contrae ni se expande; el encuadre permanece inmutable, cinematográfico, como si la realidad misma se congelara para ser capturada.


aquí...Desde mi posición de espectador, veo cómo la técnica deja de ser un obstáculo. Osvaldo fluye. ¿El peso? Se convierte en un peaje que se paga gustoso por alcanzar el nirvana visual. El anillo de control es tan sensible que responde al más mínimo roce, casi como si leyera el pulso del fotógrafo, exigiendo un manejo delicado y consciente.
Y cuando miramos a través de ese cristal, la lógica se rompe. No es solo un 35mm; la separación que produce es tan salvaje que engaña al ojo, evocando la estética de un 50mm pero con la amplitud narrativa de un angular. A f/1.2, la nitidez es insultante, y no solo en el centro, sino extendiéndose hasta las esquinas más lejanas, desafiando las leyes de la óptica tradicional. El fondo se disuelve en una cremosidad onírica, mientras Bambi se despega de él con una tridimensionalidad palpable.


Sí, si buscas con lupa podrás encontrar algún rastro de color púrpura en los brillos más extremos —el precio de la física—, pero la pureza global de la imagen es tal que esos detalles se vuelven irrelevantes.
La simbiosis con la Nikon Zf
Aquí es donde la ecuación se completa con una variable fascinante. Ver este titán óptico de vanguardia acoplado a un cuerpo de herencia analógica parece un desafío, pero al operar juntos, se siente como una fusión predestinada.
La experiencia trasciende lo técnico gracias al alma nueva que le ha insuflado el firmware 3.0. Ya no es solo una cámara que "parece" antigua: ahora se siente como tal. Gracias a la nueva función de Grano de Película, Osvaldo no solo captura luz, sino textura. Puede ajustar el tamaño y la intensidad de ese grano, inyectando una imperfección orgánica y cinematográfica directamente sobre la impoluta nitidez del objetivo.


Al combinar esto con las "Imaging Recipes", la cámara se convierte en un laboratorio de alquimia instantánea, permitiendo crear estéticas únicas que evocan la nostalgia del celuloide. Incluso cuando la narrativa pide girar el mundo, el nuevo soporte para vídeo vertical nos recuerda que esta máquina clásica está perfectamente alineada con los tiempos modernos. Es una herramienta que invita a la experimentación pura, donde la resolución clínica del futuro se abraza con la calidez del pasado.
Conclusión: El precio de la excelencia
Es cierto, este conjunto es una diva. Es grande, exige fuerza y una inversión que requiere valentía. Pero al finalizar la jornada, mientras la luz cae, la conclusión es clara: este podría ser el mejor 35mm que existe en el mundo hoy.
No te hará mejor fotógrafo, pero elimina cualquier excusa. Te deja solo, desnudo frente a tu talento, con una herramienta que no solo ve, sino que interpreta.
Nos vemos en la próxima luz.


